Cuando la mañana del 26 diciembre de 2004 bajó la marea de manera rápida y sorprendente, muy pocos supieron en ese momento que una ola gigantesca causada por un seísmo de 9 grados en la escala abierta de Richter se acercaba a gran velocidad a los puertos pesqueros, playas e islas de seis provincias del litoral tailandés.
Las autoridades de
Tailandia no avisaron de aquel tsunami que con su poder de destrucción,
pulverizó los complejos hoteleros y otros edificios de las islas Phi Phi, de la
larga playa de Kkao Lak en la provincia de Phan Nga, y del balneario de Patong,
el más concurrido de Phuket, uno de los principales destinos turísticos del
país.
