La subida del IVA para la cultura supone un duro golpe para un sector que, como muchos otros, sufre doblemente la crisis como consecuencia del descenso del consumo y de los recortes del gasto público, que inciden directamente sobre las subvenciones, que han caído en picado. La indignación ha hecho presa del conjunto del sector y las protestas surgen desde todos los ámbitos de la cultura, como las artes escénicas, las artes plásticas, la música, la literatura y el sector audiovisual.
La reivindicación del mundo cultural es que el Gobierno reconsidere su decisión y estudie un tratamiento diferenciado para los bienes y servicios culturales. El temor es que el encarecimiento de los mismos, como consecuencia de la subida del IVA, pueda traducirse en un acusado descenso de las ventas y también de los espectadores, con el consiguiente agravamiento de la crisis que sufre el sector.

